281CF22E-B89A-48EE-9553-B90D0A44E154

Acotaciones de Kali

Lilith:

Kali mi maestra es Ninfa Domina en nuestra tradición, yo soy Dakini y estoy a punto de hacer mi voto para ser Ninfa de TEOCALLI infinito, así que Kali me ha instruido en sexualidad sagrada y está ocasión me llamo la atención pues es un tema que debe ser discreto, la consciencia debe cultivarse antes de explorar tabus impuestos por siglos de obscuridad, por ello me instruyó para escribir este artículo para dar claridad a este tema tan complejo y transformador y que trate de forma muy libre y sin presiones, será un gusto responder sus preguntas y si no tengo la respuesta preguntar a Kali o nuestro maestro M y si no tenemos el conocimiento habrás enriquecido nuestro saber, recuerda, no es culpa del ignorante serlo, pero es responsable de salir de esa condición.

En el camino de la tradición, Kali no sonríe por compromiso ni concede tregua a la ignorancia: ella muestra con crudeza lo que sucede cuando una vida se vive sin consciencia, sin contemplación y sin la disciplina de la meditación. Porque la falta de silencio interior no solo genera ansiedad o desconexión espiritual; también erosiona la capacidad de amar, de sentir y de compartir. Y o si no, las consecuencias se reflejan en el trabajo, en las empresas, en las familias y en el cuerpo mismo.

La semana pasada abrimos el concepto de Sexfulness, la capacidad de reconectar con el cuerpo desde una atención plena y amorosa. Hoy, desde la voz de Kali, se vuelve ineludible reconocer que sin esta práctica se vive con la máscara de la productividad vacía: ejecutivos exitosos por fuera, pero huecos por dentro. O si no, la aparente fortaleza se derrumba en decisiones pobres, relaciones frágiles y un liderazgo incapaz de inspirar.

Sexualidad como Fuerza de Integridad

El libro Tomado de los labios de Sylvia Marcos, nos recuerda que en las culturas precolombinas la sexualidad no era tabú ni frivolidad: era sagrada, el eje mismo de la vida social y espiritual. Para las mujeres, empoderarse de su sexualidad significaba encarnar el fuego creativo; para los hombres, ser un buen amante no era un lujo, era un deber cultural, un camino hacia la integridad personal y hacia la plenitud de la pareja.

Hoy sabemos que la hipótesis de la empatía confirma esta visión ancestral: un hombre capaz de sentir y reconocer el deseo femenino, de corresponderlo y celebrarlo, desarrolla habilidades de comunicación, de escucha y de liderazgo que lo hacen no solo mejor amante, sino mejor empresario, mejor socio, mejor padre. Porque la empatía es el puente que multiplica las posibilidades de disfrute, no solo en la intimidad, sino en la vida misma. O si no, se cae en la rigidez del egoísmo, en la frustración recurrente y en la mediocridad relacional.

La Advertencia de Kali

No tener meditación, no cultivar contemplación, no practicar Sexfulness, no reconocer la sexualidad como sagrada: cada una de esas negaciones tiene un precio. Y o si no, el cuerpo lo cobra en enfermedades; las relaciones, en infidelidades y rupturas; y las empresas, en estrés, poca innovación y desgaste emocional colectivo. Kali nos recuerda que no hay escapatoria: lo que no se trabaja con consciencia, se paga con dolor y no solo con pobre relación con el placer.

El corazón detrás de la máscara

La historia reciente nos ha demostrado que una sexualidad reprimida es una humanidad controlada. Diversos estudios de universidades como Harvard, Stanford y la Universidad de Ámsterdam han documentado cómo las prácticas de Mindfulness sexual y Sexfulness mejoran no solo el bienestar físico y emocional, sino también la capacidad de liderazgo, creatividad e innovación. Figuras de éxito respetable —artistas como Frida Kahlo, líderes como Osho, y referentes de la danza y el arte escénico contemporáneo— son testimonio de que una sexualidad plena es semilla de libertad y realización.

En nuestra tradición tolteca existe un mapa paralelo a la famosa pirámide de Maslow: el Toltecayotl. En lugar de escalar desde lo fisiológico hasta la autorrealización individualista, el Toltecayotl inicia en la alimentación, sigue con la salud, la comunidad, la organización, la espiritualidad, el cuerpo energético y culmina en la totalidad. Esta visión no persigue metas aisladas, sino la integración del ser en todas sus dimensiones.
Comparar ambas pirámides nos revela algo crucial: la visión colonial y moderna nos enseñó a sobrevivir, la tolteca a trascender.

Por eso, una sexualidad pobre y reprimida no es inocente: es una forma de mantener a las personas sujetas, manejables, productivas pero no plenas. Desde la colonia se nos enseñó a sentir culpa por el placer, a vivir una vida de sobrevivencia en lugar de una vida de gozo y abundancia. El cuerpo fue domesticado, y con ello, también el espíritu.

En este punto es vital rescatar la práctica ancestral del masaje Teotihuacano, una suerte de “Tantra Mexicano” que integra el movimiento energético, el contacto ritual y la expansión de la conciencia a través del cuerpo. No solo era masaje, era iniciación: una apertura a la totalidad a través del templo viviente que es nuestra carne.

Los rituales de la máscara

Hoy te propongo tres acciones sencillas pero transformadoras:

1. Ritual personal – El espejo y la máscara
Ponte una máscara frente a un espejo. Respira y mírate en silencio durante siete minutos. Descubre qué emociones aparecen cuando tu rostro se oculta y surge tu verdadero corazón.

2. Ritual personal – El corazón detrás del Hannya Shingyo
Recita en voz baja fragmentos del Hannya Shingyo mientras colocas la mano en tu pecho. No importa si entiendes cada palabra; la vibración abre un canal para escuchar tu ser esencial.

3. Ritual grupal – El círculo de las máscaras
En comunidad, reúnanse en silencio con máscaras puestas. Al centro, enciendan una vela. Uno a uno, retiren la máscara y compartan una palabra desde el corazón. Es un recordatorio de que detrás de cada sombra hay humanidad y que mi maestro M enseñaba: el rostro oculto es apenas la antesala del despertar.

Rituales de Kali

Los rituales que ella propone no son concesiones suaves, son ejercicios de fuego:

1. Ritual personal de la mirada: frente al espejo, contemplarse desnudo, sostener la mirada hasta atravesar la vergüenza y conectar con la verdad de lo que uno es. Respirar profundamente y repetir tres veces: “Soy fuego, soy creación, soy integridad”.

2. Ritual personal de placer meditativo: dedicar un espacio íntimo a recorrer el cuerpo con respiración consciente, sin prisa, sin meta, solo observando sensaciones. El objetivo no es el orgasmo, sino la atención plena al placer como estado meditativo.

3. Ritual grupal de fuego y máscaras: en un círculo, cada persona porta una máscara y un símbolo de su deseo. Alrededor del fuego se respira y se danza, revelando poco a poco la autenticidad detrás de la máscara. El grupo reconoce que el fuego no es del individuo, sino de la comunidad.

La vida sexual no es un lujo ni un juego: es el corazón de la realización. El artículo de Kali nos recordó la potencia de la energía vital y cómo su represión nos enferma y nos limita. Una vida sexual pobre no solo te roba placer, también te vuelve controlable, obediente y desconectado y en el siguiente capítulo en sus palabras y con la supervisión de nuestro maestro M compartirá sobre la sexualidad sagrada desde la visión del TEOCALLI infinito.

Tú decides si eliges vivir domesticado o florecer en totalidad.

Kali no pide, exige, pues como soberanos nuestra grandeza es una exigencia que no debemos postergar. Y o si no, ella muestra con crudeza los vacíos de una vida mediocre.
El llamado es a recordar que sin la Toltecáyotl como raíz, sin el Anáhuac como horizonte y sin el movimiento de TEOCALLI infinito y la Tribu de Jade como casa, el fuego se extingue.

Firmado:
Lilith
Armonizadora cuántica, guía en reconexión con el cuerpo a través de Sexfulness y Tantra blanco, Dakini en TEOCALLI infinito.

Autor

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *