Guadalajara, Jalisco | 16 de enero de 2026
La industria manufacturera global atraviesa una transformación estructural sin precedentes. La escasez de mano de obra calificada, el aumento sostenido de costos operativos y la presión por producir más con menos han convertido a la automatización en una necesidad estratégica. En este contexto, los robots industriales dejan de ser una promesa futurista para consolidarse como aliados indispensables del aparato productivo.
De acuerdo con el más reciente informe de la Federación Internacional de Robótica (IFR), el valor del mercado global de instalaciones de robots industriales alcanzó en 2025 un máximo histórico de 16.7 mil millones de dólares, confirmando una tendencia de crecimiento sostenido que se acelerará a partir de 2026. La convergencia entre robótica avanzada e inteligencia artificial marca un punto de inflexión que redefine la forma en que operan las fábricas y se organiza el trabajo.
Un mercado en expansión acelerada
Las proyecciones para los próximos años son contundentes. Firmas especializadas como Astute Analytica estiman que el mercado global de robótica alcanzará los 199.5 mil millones de dólares en 2035, con una tasa de crecimiento anual cercana al 14.5% a partir de 2026. En el corto plazo, la IFR prevé que las instalaciones anuales de robots industriales superen las 619 mil unidades en 2026, lo que representaría un crecimiento cercano al 14% respecto a 2025.
Asia-Pacífico se mantiene como el epicentro de esta revolución, concentrando más del 50% de las instalaciones globales, con China como líder absoluto, particularmente en los sectores automotriz y electrónico. No obstante, Norteamérica y Europa comienzan a acelerar su adopción impulsadas por estrategias de reshoring, incentivos fiscales y subsidios públicos destinados a fortalecer la soberanía industrial.
Según Mordor Intelligence, el mercado de robótica industrial pasará de 54.28 mil millones de dólares en 2026 a más de 94 mil millones en 2031, con un crecimiento especialmente marcado en sectores como semiconductores, farmacéutica, alimentos procesados y logística avanzada.
Las tendencias que definirán 2026
La IFR identifica cinco grandes fuerzas que marcarán el rumbo de la industria en 2026: el uso de inteligencia artificial para mantenimiento predictivo, el despliegue de robots humanoides, la respuesta a la escasez laboral, la versatilidad operativa y la ciberseguridad industrial.
En su Manufacturing Outlook 2026, Deloitte destaca el avance de la llamada IA agentic, sistemas capaces de razonar, decidir y ejecutar acciones de forma autónoma, así como de la IA física, que dota a los robots de mayor capacidad de adaptación en entornos complejos. Empresas como Figure y Agility Robotics comienzan a trasladar robots humanoides del laboratorio a líneas de producción reales, ampliando el abanico de tareas automatizables.
Por su parte, McKinsey proyecta que la colaboración entre humanos, agentes de IA y robots podría generar hasta 2.9 billones de dólares en valor económico anual hacia 2030, con cerca del 31% de las horas laborales en manufactura potencialmente automatizadas. Lejos de suponer una eliminación masiva de empleos, este cambio apunta a una reasignación del trabajo hacia funciones de supervisión, análisis y toma de decisiones.
Impacto real en la industria: beneficios y retos
Los beneficios son tangibles. En términos de productividad, los robots colaborativos permiten duplicar o incluso triplicar la producción sin incrementar la plantilla laboral. Empresas como BMW han reportado reducciones de hasta 25% en tiempos de producción y 30% en costos operativos tras ampliar el uso de robótica avanzada.
En materia de seguridad, la automatización reduce significativamente los accidentes laborales al asumir tareas de alto riesgo, desde inspecciones industriales hasta manipulación de materiales peligrosos. Sin embargo, los desafíos persisten. La inversión inicial sigue siendo una barrera para algunas empresas, con periodos de retorno que oscilan entre 12 y 36 meses. Además, estudios del MIT y la Universidad de Boston advierten que ciertos perfiles laborales deberán reconvertirse ante el avance tecnológico.
A ello se suma la creciente preocupación por la ciberseguridad industrial, ya que las fábricas conectadas son potenciales blancos de ataques digitales. Analistas del sector anticipan también un proceso de consolidación del mercado robótico, donde solo los proveedores con modelos sólidos sobrevivirán.
Por qué adoptar robots ya no es opcional
Para los dueños de fábricas, 2026 representa una línea divisoria. La automatización ya no es una ventaja competitiva: es un requisito para mantenerse en el mercado. Un solo robot colaborativo puede generar ahorros anuales de entre 65 mil y 80 mil dólares por turno, con costos operativos inferiores a dos dólares por hora. En plantas altamente automatizadas, los defectos de producción se reducen a niveles cercanos al 1%.
En países como México, donde el nearshoring impulsa la llegada de inversión extranjera, la adopción de robótica se perfila como un factor decisivo para atraer y retener capital productivo. Como subraya la IFR, los robots no sustituyen al talento humano: lo potencian y lo orientan hacia tareas de mayor valor agregado.
El inicio de una nueva era industrial
El año 2026 no es solo una proyección estadística; es el arranque de una nueva etapa para la manufactura global. Las fábricas inteligentes, capaces de integrar robots, datos e inteligencia artificial, serán las que definan el liderazgo industrial de la próxima década.
La evidencia es clara y está respaldada por organismos internacionales y consultoras de primer nivel: automatizar hoy no es una apuesta arriesgada, sino una decisión estratégica para asegurar competitividad, resiliencia y crecimiento sostenido. El futuro de la industria ya llegó, y es robótico, colaborativo y profundamente eficiente.
Soy Daniel Velasco, periodista especializado en salud y bienestar. Investigo y escribo con enfoque claro y basado en evidencia para mejorar la calidad de vida de mis lectores.