Por Redacción| Corresponsalía Internacional
Davos, Suiza – 21 de enero de 2026.
Ni el aire gélido de los Alpes suizos logró enfriar el clima político que se respiró este miércoles en el Foro Económico Mundial. La llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su segundo mandato, transformó a Davos de vitrina del multilateralismo en escenario de confrontación geopolítica abierta.
Bajo el lema oficial “Un espíritu de diálogo”, la cumbre fue absorbida por un discurso de más de 80 minutos en el que Trump no sólo defendió su agenda America First, sino que redefinió los límites del debate global: menos cooperación, más presión; menos consensos, más ultimátums.
Davos, por momentos, dejó de ser el salón de acuerdos discretos para convertirse en tribuna de poder descarnado.
Declaraciones que reconfiguran el tablero
Groenlandia: del simbolismo al ultimátum
Trump retomó su ambición de adquirir Groenlandia, reduciéndola a un “pedazo de hielo estratégico” indispensable para la seguridad nacional estadounidense y para su proyectado escudo antimisiles Golden Dome.
Más allá de la anécdota, el mensaje fue inequívoco: el territorio vuelve a ser moneda legítima de negociación internacional.
“No quiero usar la fuerza, no la usaré… pero si decidiera hacerlo, seríamos imparables”, lanzó ante una audiencia que pasó del estupor al silencio incómodo.
Europa bajo fuego retórico
El mandatario arremetió contra la dirección política del continente, afirmando que “ciertos lugares ya no son reconocibles” y acusando a sus líderes de erosionar sus propias identidades culturales y soberanías energéticas.
Venezuela en el centro del discurso
Trump sorprendió al declarar que, tras los recientes episodios militares en el país sudamericano, “a Venezuela le va a ir fantásticamente bien”, anticipando que generará más riqueza en seis meses que en dos décadas.
Una afirmación que, más que optimismo, sonó a advertencia estratégica disfrazada de promesa económica.
Clima, energía y desprecio ambiental
Fiel a su estilo, se burló de las energías renovables, calificando a los aerogeneradores como “perdedores” y ridiculizando a Europa por comprarlos a China mientras ignora sus propios recursos fósiles.
Un mensaje que tensiona aún más la brecha entre la agenda climática global y el pragmatismo extractivista estadounidense.
Análisis: la diplomacia transaccional elevada al extremo
Lo visto en Davos confirma que Trump ya no juega a persuadir, sino a imponer condiciones desde la asimetría de poder.
El garrote arancelario
Amenazó con aranceles de entre 10% y 25% a Dinamarca y otros siete países europeos si no se negocia Groenlandia.
La Unión Europea, lejos de ceder, comenzó a articular una respuesta coordinada.
El desdén por el multilateralismo
Al anunciar su propio “Consejo de Paz” como alternativa a la ONU, Trump no sólo desacredita a las instituciones internacionales tradicionales: busca reemplazarlas por una arquitectura donde Washington arbitra sin contrapesos.
Dividir para reinar
Mientras endurece su trato con Europa, mostró un tono marcadamente conciliador hacia India, elogiando a Narendra Modi y prometiendo un “gran acuerdo comercial”.
La estrategia parece clara: fragmentar bloques para negociar desde posiciones bilaterales dominantes.
Resultados políticos de Davos 2026
A dos días del cierre de la cumbre, los efectos ya son visibles:
Fractura transatlántica sin precedentes
Ursula von der Leyen y el primer ministro canadiense Mark Carney respondieron con firmeza, advirtiendo que Europa actuará con “unidad y determinación” ante cualquier forma de coerción.
Mercados en tensión
Aunque el Nasdaq 100 subió levemente —interpretado como alivio ante la negativa de Trump a usar fuerza militar inmediata—, la amenaza arancelaria mantiene elevada la volatilidad global.
El nuevo orden “trumpiano”
Davos 2026 marca simbólicamente el fin del consenso globalista.
El Foro deja de ser un club de tecnócratas para convertirse en campo de batalla donde la fuerza económica directa es la principal moneda de cambio.
Epílogo: Davos ya no es Davos
La visita de Trump no buscó diálogo ni armonización de intereses. Buscó validar una lógica distinta:
un mundo donde territorios, recursos, alianzas y tratados están sujetos a compra, presión o sanción.
Davos, alguna vez santuario del consenso liberal, ha sido atravesado por una nueva gramática del poder:
menos reglas, más músculo; menos diplomacia, más mercado armado.
Y quizá ese sea, más que cualquier discurso, el verdadero mensaje que deja el “huracán Trump” en los Alpes suizos.
CEO del medio de comunicación LYPmultimedios y GreenInc.