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Pizarra con IA transforma las clases en China

China muestra una pizarra con IA que convierte la clase en contenido interactivo

La tecnología de iFLYTEK permite mejorar la escritura digital, desplegar modelos tridimensionales, enlazar anotaciones con recursos educativos y generar grabaciones para repasar las lecciones. Su exhibición en Shanghái muestra hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial dentro del aula, pero también abre preguntas sobre acceso, privacidad y el papel del profesorado.

Una ecuación escrita a mano puede convertirse en una representación visual. Una figura geométrica puede desplegarse en tres dimensiones. El profesorado puede controlar una pantalla mediante comandos de voz y, al terminar la sesión, el sistema puede producir una grabación resumida de la clase.

Esas son algunas de las funciones de la Spark Smart Blackboard, una pizarra inteligente desarrollada por la empresa china iFLYTEK y exhibida durante la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026, realizada del 17 al 20 de julio en Shanghái.

La presencia del equipo en el encuentro fue documentada el 19 de julio por la agencia estatal Xinhua, que mostró a personal de iFLYTEK explicando las funciones de su pizarra con inteligencia artificial dentro de la exposición de productos y sistemas inteligentes de la conferencia.

Sin embargo, no se trata de un desarrollo presentado por primera vez en 2026. El sistema existe desde años anteriores y ya había recibido reconocimientos en encuentros internacionales de tecnología educativa. Lo novedoso es su exhibición reciente como una de las aplicaciones con las que China busca llevar la inteligencia artificial generativa y los asistentes digitales a actividades cotidianas, entre ellas la enseñanza.

¿Qué puede hacer la pizarra de iFLYTEK?

La Spark Smart Blackboard combina una pantalla interactiva de gran formato, herramientas educativas, reconocimiento de voz y el modelo de inteligencia artificial Spark de iFLYTEK.

De acuerdo con información publicada por la propia compañía, el sistema permite escribir directamente sobre la pantalla y vincular las anotaciones manuscritas con una biblioteca de recursos pedagógicos. Así, temas abstractos como ecuaciones químicas, gráficas de funciones o geometría sólida pueden convertirse en representaciones visuales durante la explicación.

La empresa también ha mostrado funciones de optimización de caligrafía con un toque, modelado geométrico tridimensional y un lápiz inteligente que integra escritura, comandos de voz y borrado.

El objetivo no es obligar al profesorado a abandonar la dinámica tradicional de escribir frente al grupo, sino incorporar herramientas digitales alrededor de esa práctica. La persona docente puede continuar desarrollando un tema sobre la superficie y pedir al sistema que despliegue materiales, controle la pantalla o transforme determinados elementos en recursos interactivos.

El modelo comercial mostrado por iFLYTEK cuenta con una pantalla de 86 pulgadas y resolución 4K, además de un sistema operativo Android, según las especificaciones publicadas por la compañía.

Una clase que puede revisarse después

Una de sus funciones más relevantes aparece cuando termina la sesión.

Según iFLYTEK, la pizarra puede generar automáticamente pequeñas grabaciones o “microlecciones” a partir de lo ocurrido durante la clase, organizar el discurso y producir materiales que permitan al alumnado y al profesorado revisar posteriormente los contenidos.

La herramienta busca resolver una limitación frecuente de la enseñanza presencial: cuando una explicación termina y la pizarra se borra, parte del proceso se pierde. Con el sistema digital, las anotaciones, los recursos visuales y la exposición podrían conservarse para su consulta.

Esto podría resultar útil para estudiantes que necesiten repasar un concepto, que no hayan asistido a la sesión o que requieran avanzar a un ritmo distinto. También permitiría al profesorado revisar la estructura de sus explicaciones y reutilizar ciertos materiales.

La empresa asegura además que el sistema ha reducido tiempos de preparación y operación en algunas aulas donde se ha implementado. Esas cifras, sin embargo, proceden de datos difundidos por la propia iFLYTEK y deben interpretarse como resultados empresariales, no como una evaluación académica independiente.

No es solamente una pantalla más grande

Las pizarras digitales existen desde hace años. La diferencia en esta generación de dispositivos está en la incorporación de modelos de inteligencia artificial capaces de relacionar lo que se escribe, lo que se dice y los recursos almacenados en el sistema.

La compañía presenta la Spark Smart Blackboard como un asistente para todo el proceso educativo: preparación previa, desarrollo de la clase y revisión posterior. También ha integrado personajes virtuales capaces de conversar con estudiantes en distintos idiomas y responder preguntas en tiempo real.

En mayo de 2026, iFLYTEK volvió a mostrar la pizarra y otras soluciones basadas en su modelo educativo durante la Conferencia Mundial de Educación Digital celebrada en Hangzhou, dedicada precisamente al uso, transformación y gobernanza de la inteligencia artificial en los sistemas educativos.

La tecnología, por tanto, ya no se encuentra únicamente en una fase conceptual. iFLYTEK afirma que sus soluciones educativas son utilizadas en decenas de miles de escuelas de China y alcanzan a millones de docentes y estudiantes, aunque esos datos también proceden de la propia empresa.

La IA puede asistir, pero no sustituir la enseñanza

El potencial de una pizarra de estas características no depende únicamente de sus especificaciones técnicas.

Una visualización tridimensional puede facilitar la explicación de una figura geométrica, pero no garantiza por sí misma que el alumnado comprenda el concepto. Una grabación automática puede ampliar las oportunidades de repaso, pero también requiere conexión, dispositivos y condiciones de acceso para que pueda ser utilizada fuera del aula.

La inteligencia artificial puede ayudar a organizar información, producir materiales y reducir algunas tareas repetitivas. No reemplaza la capacidad de una persona docente para interpretar las necesidades de un grupo, reconocer dificultades emocionales, adaptar una explicación o construir una relación pedagógica.

El reto será evitar que la incorporación de tecnología se convierta en una sustitución mecánica del profesorado o en una estrategia centrada únicamente en adquirir equipos.

Privacidad, desigualdad y dependencia tecnológica

La grabación automática de clases también abre preguntas sobre el manejo de datos.

Un sistema que registra voces, explicaciones e interacciones dentro de un salón necesita reglas claras sobre qué información conserva, quién puede consultarla, durante cuánto tiempo se almacena y con qué otros sistemas puede compartirse.

También existe el riesgo de ampliar la brecha entre escuelas con acceso a pantallas, conectividad, soporte técnico y capacitación, y centros educativos que todavía enfrentan carencias básicas.

La transformación educativa no ocurre únicamente al instalar una pizarra inteligente. Requiere formar al profesorado, evaluar los resultados pedagógicos, proteger los datos de niñas, niños y adolescentes y garantizar que la innovación no profundice desigualdades.

Del pizarrón borrado a la memoria digital

La demostración de iFLYTEK en Shanghái permite observar una tendencia más amplia: la inteligencia artificial comienza a instalarse en los objetos cotidianos con los que se desarrolla una clase.

La pizarra ya no funcionaría solamente como una superficie para escribir. Podría convertirse en una puerta de acceso a modelos, archivos, asistentes de voz y registros digitales de todo lo que ocurrió durante una lección.

Su capacidad para transformar la educación dependerá menos del espectáculo tecnológico y más de la forma en que se utilice.

Una herramienta puede ayudar a visualizar mejor una idea, preservar una explicación y ofrecer nuevas formas de repaso. Pero el aprendizaje seguirá necesitando criterio, acompañamiento, diálogo y una persona capaz de entender que detrás de cada pantalla hay estudiantes con contextos y necesidades diferentes.

La pregunta no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial frente a un grupo.

También es qué tipo de educación queremos construir con ella.

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Día Mundial del Perro: el abandono que México aún no resuelve

ESPECIAL LYPMULTIMEDIOS | DÍA MUNDIAL DEL PERRO

Millones de perros viven sin hogar en México. El abandono no es una casualidad, es una responsabilidad colectiva

Mientras miles de familias celebran a sus perros este 21 de julio, millones más sobreviven entre el hambre, el miedo y la indiferencia. Esta es la historia de una crisis silenciosa que no comenzó en las calles, sino detrás de la puerta de un hogar.

Cada mañana, antes de que las ciudades despierten por completo, ellos ya están ahí.

Recorren avenidas, mercados, parques, lotes baldíos y colonias enteras buscando agua, alimento o simplemente un lugar donde descansar sin ser ahuyentados. Algunos caminan solos; otros forman pequeñas manadas para aumentar sus posibilidades de sobrevivir. La mayoría aprendió a desconfiar del ser humano, aunque muchos aún mueven la cola cuando alguien les ofrece una caricia.

Este 21 de julio, cuando el mundo conmemora el Día Mundial del Perro, vale la pena hacer una pausa y preguntarnos si realmente estamos celebrando a quien ha sido llamado el mejor amigo del ser humano o si, por el contrario, estamos ignorando una de las mayores crisis de bienestar animal de nuestro tiempo. La efeméride surgió en 2004 para reconocer el papel que los perros desempeñan en la vida de las personas y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre el abandono y promover la adopción y la tenencia responsable.

Una cifra que duele más cuando se entiende

Hablar de perros en situación de calle implica enfrentarse a un problema para el que no existe un censo nacional único. Las estimaciones varían según la metodología utilizada, pero todas coinciden en algo: México enfrenta una de las poblaciones más altas de perros sin hogar en América Latina.

La Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) estima que en el país existen alrededor de 28 millones de perros, de los cuales aproximadamente siete de cada diez viven en situación de calle o sin un cuidador responsable. Esa proporción colocaría a México entre los países con mayor abandono de animales de compañía en la región.

Otras investigaciones académicas utilizan metodologías diferentes y ofrecen estimaciones menores de población canina total, pero coinciden en que el abandono, la reproducción sin control y la falta de políticas públicas sostenidas explican la sobrepoblación de perros que deambulan libremente por ciudades y comunidades.

Más allá de cuál sea la cifra definitiva, el mensaje es el mismo: millones de perros viven fuera de un hogar.

Y ninguno llegó ahí por decisión propia.

Ningún perro nace siendo callejero

Existe una idea profundamente equivocada: pensar que los perros de la calle «siempre han vivido así».

La realidad es mucho más incómoda.

Especialistas y organizaciones de protección animal coinciden en que una gran parte de los perros que hoy sobreviven en las calles provienen del abandono humano o son descendientes de animales que alguna vez tuvieron un hogar.

El problema comienza mucho antes de que un perro aparezca vagando por una colonia.

Empieza cuando alguien compra un cachorro por impulso sin comprender el compromiso de 10, 12 o hasta 15 años que implica cuidarlo. Cuando una camada no deseada termina siendo «regalada» sin seguimiento. Cuando la esterilización se considera un gasto innecesario. Cuando un cambio de domicilio, una enfermedad o unas vacaciones pesan más que la responsabilidad adquirida con un ser vivo.

Cada abandono no solo cambia la vida de un perro.

También alimenta un problema que se multiplica generación tras generación.

Una crisis que también afecta al medio ambiente y a la salud pública

Reducir el abandono únicamente a un asunto de compasión sería simplificar una realidad mucho más compleja.

Las poblaciones de perros sin supervisión pueden afectar la fauna silvestre mediante la depredación de aves, reptiles y pequeños mamíferos, competir con especies nativas por alimento y transmitir enfermedades entre animales y, en algunos casos, a las personas. También enfrentan riesgos constantes de atropellamientos, desnutrición, violencia y enfermedades prevenibles.

Desde una perspectiva ambiental, el abandono rompe el equilibrio entre las comunidades humanas y los ecosistemas. Desde una perspectiva ética, revela la forma en que una sociedad responde —o deja de responder— frente al sufrimiento de los seres que dependen de ella.

Porque un perro abandonado no es únicamente un animal sin dueño.

Es el reflejo de una cadena de decisiones humanas que falló en algún momento.

Una fecha para mirar de frente una realidad incómoda

El Día Mundial del Perro no nació para celebrar fotografías tiernas en redes sociales.

Nació para recordar que detrás de cada perro con hogar existen millones que nunca volvieron a dormir bajo un techo.

Y que el verdadero homenaje no consiste únicamente en consentir a quienes ya forman parte de una familia, sino en preguntarnos qué estamos haciendo para que cada vez menos perros tengan que aprender a sobrevivir en la calle.

Mañana, cuando el tráfico vuelva a llenar las avenidas y la rutina recupere su ritmo, esos perros seguirán ahí.

Esperando agua.

Esperando comida.

Esperando una oportunidad.

O, simplemente, esperando que alguien vuelva a mirarlos.

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La normalización de la guerra como negocio y como resignación

Por Román André Martínez Bravo

Una anestesia colectiva

No hay ninguna ley de la naturaleza que diga que el mundo tenía que volverse, otra vez, un lugar de aranceles punitivos, presupuestos militares récord y minerales usados como rehenes geopolíticos. Fue una serie de decisiones políticas, tomadas por gobiernos concretos y defendidas por intereses concretos, la que nos trajo hasta aquí.

Y, sin embargo, la conversación pública trata este giro como si fuera clima: algo que simplemente sucede, se comenta y se soporta.

Ese es el verdadero problema. No solo la existencia de la guerra comercial, armamentista y económica, sino la velocidad con la que dejamos de indignarnos ante ella. Detrás de cada cifra récord hay ganadores muy identificables y perdedores mucho más numerosos. La normalización cumple exactamente la función de ocultar esa distancia.

Aranceles: proteccionismo vendido como emergencia permanente

Vale la pena recordar cómo empezó todo esto: no como una política comercial deliberada y debatida, sino como una sucesión de “emergencias nacionales” —fentanilo, migración, seguridad— usadas para justificar medidas que, en realidad, respondían a una agenda proteccionista de fondo.

Ese truco retórico funcionó. En cuestión de meses, aranceles que habrían sido impensables se volvieron rutina: China respondió a un arancel estadounidense del 104% con uno propio del 84%, y ambos países siguieron escalando hasta cifras que superaron el 200%, sin que ese nivel de ruptura comercial provocara una movilización política proporcional a su gravedad.

Lo más grave no es solo el monto de los gravámenes, sino quién termina pagándolos. Los aranceles no los pagan los gobiernos que los decretan como gesto de fuerza: los pagan, casi siempre, los consumidores, en forma de precios más altos, y las industrias exportadoras del lado más débil de la disputa.

Cuando Brasil fue golpeado con un arancel del 25% sobre buena parte de sus exportaciones a Estados Unidos, la medida afectó cerca de 11,200 millones de dólares en exportaciones brasileñas, equivalentes a casi 30% de todo lo que el país le vendía a su socio comercial. Todo ocurrió en un conflicto que además coincidió, no por casualidad, con el proceso judicial contra un expresidente aliado del gobierno estadounidense.

La política comercial se convirtió, sin ningún disimulo, en instrumento de presión política bilateral. Y aun así se sigue discutiendo en los medios de comunicación con agenda propia como si fuera únicamente un asunto de “estrategia económica”.

Mientras tanto, gobiernos que dicen defender a sus trabajadores replican la misma lógica: México aprobó incrementos arancelarios de hasta 50%, presentados como protección al empleo nacional, sin que se discuta con la misma intensidad el costo que esa represalia tendrá en la inflación y en las cadenas productivas que dependen de insumos importados.

El patrón se repite en ambos extremos del espectro político: el proteccionismo se anuncia como defensa de la soberanía, pero rara vez se explica quién absorbe la factura.

El rearme: el negocio más rentable de la desconfianza

Si hay un sector que no tiene motivos para lamentar este clima, es la industria armamentista.

El gasto militar mundial alcanzó en 2025 la cifra récord de 2.887 billones de dólares, un 2.9% más que el año anterior, y ya suma once años consecutivos de crecimiento ininterrumpido, con un aumento acumulado de 41% desde 2015. Se trata, según coinciden los propios analistas del sector, del gasto militar más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Detrás de estas cifras hay un desplazamiento de prioridades que rara vez se nombra con claridad: cada punto porcentual del PIB destinado a defensa es, por definición, un punto que no se destina a salud, educación o infraestructura.

España disparó su gasto militar un 50% en un solo año, una de las subidas más pronunciadas entre las potencias emergentes en la materia, mientras el debate público se concentró casi exclusivamente en si ese porcentaje era suficiente para cumplir compromisos con la OTAN, no en si era una prioridad social defendible.

Europa entera vivió el mayor incremento militar anual desde el fin de la Guerra Fría, presentado casi siempre como una respuesta defensiva inevitable y casi nunca como lo que también es: una transferencia masiva de recursos públicos hacia una industria que se beneficia directamente de la inestabilidad que dice contener.

La contradicción es evidente cuando se lee entre líneas en los propios informes especializados: incluso quienes documentan este rearme reconocen que nada obliga a que la tendencia continúe, salvo la decisión política de sostenerla. El llamado “dividendo de paz”, que siguió al fin de la Guerra Fría, no se perdió por accidente, sino porque se dejó de invertir en la diplomacia y el desarme que antes lo sostenían.

Guerra económica: el arma que no necesita declararse

La tercera parte de este tablero es quizá la más cínica, porque ni siquiera requiere el ritual formal de una declaración.

China ha demostrado que puede paralizar industrias enteras del otro lado del mundo restringiendo la exportación de minerales críticos. En 2025, esa presión interrumpió durante semanas la producción de misiles y radares de contratistas de defensa estadounidenses como Raytheon y Lockheed Martin.

Es decir: el mismo sistema que alimenta el rearme depende de insumos que pueden convertirse en arma de represalia en cualquier momento. Es un círculo que garantiza más gasto militar futuro “para reducir la dependencia”, en una espiral que se retroalimenta indefinidamente y que beneficia, otra vez, a quienes venden armamento y tecnología de sustitución.

No es el fin de la globalización: es su versión más desigual

Llamar a todo esto “el fin de la globalización” puede incluso ser una forma cómoda de describir el fenómeno, porque sugiere un proceso neutro, casi natural, sin responsables.

Sería más honesto decir que estamos viendo el fin de una globalización específica: la que, al menos, prometía beneficios compartidos a través del comercio. En su lugar, avanza una economía internacional organizada abiertamente alrededor de la fuerza: aranceles como arma de presión política, minerales como rehenes, ejércitos como garantía última de cualquier negociación.

Esto no es el repliegue del mundo hacia adentro. Es la reorganización del mundo alrededor de quien tiene más capacidad de imponer costos a los demás.

Lo que la normalización nos está costando

El daño más profundo de acostumbrarnos a esto no es económico: es democrático.

Cada vez que una escalada deja de generar indignación, se debilita el único mecanismo real de contención que ha funcionado en la historia reciente: la presión ciudadana y diplomática sobre los gobiernos antes de que las decisiones se vuelvan irreversibles.

Cuando un arancel del 25%, un bloqueo de minerales estratégicos o un aumento de dos dígitos en gasto militar se procesan como una nota más entre las noticias del día, se está renunciando por adelantado a exigir que alguien rinda cuentas por decisiones que sí tienen alternativa.

No hace falta resignarse a que esto sea irreversible. Los propios organismos que documentan el rearme insisten en que se trata de decisiones políticas, no de un destino inevitable.

La pregunta que debería ocupar el debate público no es cuánto va a seguir creciendo esta escalada, sino por qué hemos dejado de exigir que se detenga.

Ormus ya le esta pasando la factura a México

Ormuz está a 12,000 kilómetros de México. La factura ya llegó: 20,000 millones de pesos

Por Redacción LYP / Negocios

El litro de gasolina Magna sigue costando 23.99 pesos en México. Si esa cifra le suena igual que hace meses, es exactamente el punto: detrás de esa estabilidad hay una factura que sí se está moviendo, y no es pequeña. Mientras el Estrecho de Ormuz vuelve a estar bloqueado y los petroleros reciben ataques directos, el gobierno mexicano ya lleva gastados 20,000 millones de pesos para que ese conflicto, a 12,000 kilómetros de distancia, no se sienta todavía en la bomba de gasolina.

Lo que pasó esta semana en Ormuz

El 13 y 14 de julio, Estados Unidos reinstauró el bloqueo naval contra buques iraníes que transitan por el Estrecho de Ormuz —el corredor por el que pasa cerca de 20% del petróleo y gas natural licuado que se comercializa en el mundo— y exigió además un cobro del 20% sobre la carga que cruce esa ruta, cerca de 30 millones de dólares por superpetrolero. El tránsito diario de buques comerciales por la zona se desplomó de 25 a solo 12 embarcaciones en una semana. El 14 de julio, los petroleros Al Bahyah y Mombasa B fueron atacados cerca de la costa de Omán: dos tripulantes murieron en el primero y el segundo quedó dañado y fue abandonado. Según la Organización Marítima Internacional, van 56 incidentes contra embarcaciones y 17 muertes de tripulantes desde que se reactivó la crisis. Irán ya advirtió que también podría bloquear el Mar Rojo, una segunda ruta clave para las exportaciones de petróleo de la región.

La respuesta de los mercados fue inmediata: el 13 de julio el petróleo se disparó más de 9% en una sola sesión. La Mezcla Mexicana saltó 9.33% hasta 73.0 dólares por barril; el WTI subió 9.42% a 78.14 dólares, y el Brent, 9.25%, hasta 83.04 dólares. Este conflicto no es nuevo —se remonta al 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán—, pero la escalada de esta semana es la más severa desde entonces.

Por qué a México no le ha llegado, todavía, a la bomba

La razón por la que el precio en el surtidor no se ha movido no es que el mercado internacional se haya calmado: es que el gobierno mexicano está pagando la diferencia. La presidenta Claudia Sheinbaum renovó, junto con empresarios gasolineros, el acuerdo para mantener la gasolina Magna en 23.99 pesos por litro durante seis meses más, y el diésel con un tope cercano a los 27 pesos. El mecanismo detrás de ese acuerdo combina estímulos fiscales al IEPS —el impuesto especial sobre producción y servicios— con el compromiso de las gasolineras de no trasladar el alza internacional al consumidor. Sheinbaum confirmó que el gobierno ya ha destinado 20,000 millones de pesos a este esquema, explicando que ese gasto se compensa parcialmente con los mayores ingresos petroleros que recibe el Estado cuando sube el precio internacional del crudo.

La factura que sí está subiendo: las finanzas públicas

Aquí es donde conviene mirar más allá del surtidor. Fitch Ratings advirtió que la Secretaría de Hacienda estima una menor recaudación por IEPS a combustibles de 15,800 millones de pesos para 2026 —una cifra que, según la propia calificadora, podría quedarse corta dado que no se sabe cuánto va a durar el conflicto—, con un costo de los estímulos fiscales de alrededor de 5,000 millones de pesos semanales. El IEPS a combustibles representa, en condiciones normales, cerca de 13% de la Recaudación Federal Participable. Fitch recordó que un episodio similar, el conflicto Rusia-Ucrania de 2022, terminó costando 387,500 millones de pesos en estímulos fiscales, aunque en ese caso se compensó casi por completo con 394,100 millones de pesos en excedentes petroleros. La pregunta que no se puede responder todavía es si esta vez el balance va a cerrar tan parejo.

El escenario que preocupa a los analistas

James Salazar, subdirector de Análisis Económico de Kapital Grupo Financiero, ha señalado que si el conflicto se extiende más de dos meses, la inflación en México y Estados Unidos podría subir hasta cinco puntos porcentuales, lo que obligaría a Banxico y a la Reserva Federal a revisar su política de tasas. En un episodio previo de este mismo conflicto, ya se había registrado un mes en el que la gasolina en México subió 7.3% y el diésel 8.7%, pese a los topes de precio, y la inflación de la primera quincena de abril llegó a 4.53% anual, por encima del límite superior de la meta de Banxico, impulsada en parte por la gasolina premium —que no está cubierta por el acuerdo de precios— y la tensión con Irán. En cuanto al tipo de cambio, el propio Salazar ha estimado que el dólar podría mantenerse en un rango de 17.50 a 17.60 pesos mientras el conflicto continúe, con una recuperación rápida del peso si la situación se calma —justo el rango en el que se movió el tipo de cambio este mismo lunes.

Por qué importa para las empresas

Para cualquier empresa mexicana, la lectura correcta no es «la gasolina no ha subido, así que no hay problema». Es que el gobierno está absorbiendo un costo que, si el conflicto se prolonga, tiene un límite fiscal, y que además ya se está filtrando por canales que el acuerdo de precios no cubre: la gasolina premium, el diésel de alto consumo industrial, y cualquier insumo importado cuyo costo de transporte marítimo dependa de rutas que pasan cerca de Ormuz o del Mar Rojo. Para sectores logísticos, manufactura de exportación y cualquier negocio con exposición a combustibles industriales, el riesgo relevante no es un gasolinazo de la noche a la mañana: es un choque de costos más lento, más disperso y más difícil de anticipar en el modelo financiero.

Para tesorería y planeación financiera, el otro punto de atención es la posibilidad de que Banxico tenga que ajustar su trayectoria de tasas si la inflación no subyacente —combustibles, frutas, verduras— empieza a contaminar las expectativas de inflación general, justo en un momento en que la economía ya enfrenta la incertidumbre de la revisión del T-MEC.

La pregunta para el consejo directivo

¿Su empresa ya modeló qué pasa con su estructura de costos si el gobierno deja de poder sostener el tope de precios de los combustibles, o está asumiendo que la estabilidad actual en el surtidor es permanente?

La guerra en el Estrecho de Ormuz todavía no llega al tablero de precios de ninguna gasolinera mexicana. Pero ya llegó a las cuentas de Hacienda, y las cuentas de Hacienda, tarde o temprano, siempre llegan a las de las empresas.

El mundial mostro los avances y deudas de la movilidad en México

Lo que el Mundial dejó ver de la movilidad urbana en México, y lo que el nearshoring necesita que se corrija

Por Redacción LYP / Negocios

Con las cámaras de medio planeta puestas sobre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey durante el Mundial 2026, quedó expuesto un problema que la industria y los inversionistas del nearshoring ya venían señalando en privado desde hace tiempo: la infraestructura de movilidad urbana en México no ha crecido al ritmo de la demanda que el propio país generó. El INEGI publica hoy la lectura de mayo de su Estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP); antes de esa cifra, el dato más completo disponible —abril, el mes previo al arranque del torneo— ya anticipaba el tamaño del reto.

Lo que dice el dato

En abril de 2026, los sistemas de transporte urbano en las principales zonas metropolitanas del país movilizaron 244.1 millones de pasajeros, un aumento de 5.1% frente al mismo mes de 2025. La Zona Metropolitana del Valle de México concentró la mayor parte de esa demanda, con 179.2 millones de pasajeros —crecimiento anual de 6.0%—, de los cuales 100.4 millones viajaron en el Sistema de Transporte Colectivo Metro y 34.9 millones en Metrobús. Entre ambos sistemas absorbieron tres de cada cuatro viajes realizados en la capital ese mes.

El acumulado de enero a abril confirma la tendencia: la Zona Metropolitana del Valle de México registró 714.8 millones de viajes en el cuatrimestre, 26.9 millones más que en el mismo periodo de 2025. El Trolebús fue el sistema con mayor crecimiento porcentual —40.9%, atribuible a nuevas rutas puestas en operación específicamente con motivo del Mundial—, mientras que el Tren Ligero perdió 17.2% de sus usuarios por las obras de modernización que se realizaron de cara al torneo.

El número que debería preocupar más que cualquier otro

Aquí está el dato que mejor resume el problema estructural: el Metro de la Ciudad de México operó en abril con 269 trenes en servicio, una cifra que se mantuvo sin cambios durante varios meses y que continúa por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia. Es decir, la ciudad llegó al evento deportivo más grande que ha organizado en su historia reciente con la misma flota que ya limitaba su capacidad antes de que se anunciara la sede mundialista. El crecimiento de la demanda —6% anual en la ZMVM— no vino acompañado de un crecimiento equivalente en la oferta de trenes disponibles.

El patrón se repite, con variantes, en las otras dos sedes. En Monterrey, las líneas 4 y 6 de Metrorrey no estarán listas a tiempo para el torneo, por lo que las autoridades optaron por una solución de contingencia: la compra de 4,000 autobuses provisionales para atender los cuatro partidos que se disputarán en la ciudad, en lugar de resolver la ampliación estructural del sistema de tren. En abril, el transporte público de Monterrey movilizó 12.1 millones de pasajeros, de los cuales 7.7 millones correspondieron a Metrorrey y 4.4 millones a Transmetro. Guadalajara, en cambio, muestra una lectura distinta: movilizó 26.8 millones de pasajeros en abril, con el Tren Eléctrico Urbano como columna vertebral (13.6 millones) y una ampliación reciente de 24 kilómetros en su red de Tren Ligero que sí alcanzó a completarse antes del Mundial.

Lo que viene: tarifas al alza, capacidad fija

La respuesta de fondo al estrés de capacidad no ha sido, hasta ahora, expandir la flota de trenes disponible, sino ajustar tarifas. Transmetro en Monterrey subirá su tarifa a 17 pesos en agosto de 2026, y Metrorrey lo hará gradualmente hasta 15 pesos hacia 2030. Es una señal relevante para cualquier análisis de largo plazo: el financiamiento del sistema se está ajustando por el lado de la demanda (tarifas), no todavía por el lado estructural de la oferta (trenes, líneas, unidades).

Por qué importa para las empresas

Este no es un tema exclusivo de movilidad urbana o de gobiernos municipales: es un tema de competitividad industrial. La conversación sobre nearshoring en México se ha concentrado casi por completo en aranceles, reglas de origen y certidumbre del T-MEC, y con razón —son las variables que más pesan en la decisión de invertir—. Pero la infraestructura de movilidad que conecta a los trabajadores con las plantas, los centros de distribución y las zonas industriales es una variable de competitividad tan real como cualquier arancel, y este dato muestra que ya está operando al límite en al menos una de las tres ciudades mexicanas que el mundo entero observó durante cinco semanas.

Para empresas de manufactura, logística y bienes raíces industriales que evalúan ubicación de plantas, centros de distribución o headquarters regionales, la lectura correcta de este dato es directa: la proximidad geográfica a una zona metropolitana no garantiza, por sí sola, que la fuerza laboral pueda trasladarse con la fluidez que requiere una operación de turnos continuos. Los cuellos de botella de movilidad se traducen, tarde o temprano, en ausentismo, rotación y costos operativos que rara vez se contemplan en el análisis inicial de sitio.

La pregunta para el consejo directivo

Si su empresa opera o planea operar en una de estas zonas metropolitanas, ¿el análisis de ubicación de planta o centro de distribución ya incorporó la capacidad real —no la teórica— del transporte urbano disponible para su fuerza laboral, o asumió que la infraestructura existente sería suficiente?

El Mundial no creó ningún problema de infraestructura que no existiera ya en México. Lo que hizo fue ponerlo bajo la luz más intensa posible, con el mundo entero mirando. La pregunta que queda, ahora que el torneo termina, es si esa exposición se traduce en inversión real de capacidad —más trenes, más líneas, más unidades— o si, como con las tarifas, la respuesta sigue siendo ajustar por el lado más fácil en lugar del más necesario.

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Reforma electoral en Querétaro: las reglas rumbo a 2027

Las reglas electorales de Querétaro rumbo a 2027

Antes de que aparezcan las candidaturas, las campañas y las encuestas, hay algo que define buena parte de una elección: las reglas con las que se va a competir.

En Querétaro, el dictamen de reforma a la Ley Electoral ya fue aprobado por la Comisión de Gobernación, Administración Pública y Asuntos Electorales del Congreso del Estado, y en breve será sometido a discusión del Pleno.

El documento reúne cambios de lenguaje, ajustes a distintos procedimientos y nuevas reglas que podrían aplicarse en el proceso electoral de 2027. Buena parte de su contenido retoma propuestas que el Instituto Electoral presentó al Congreso y que hemos venido explicando durante los últimos meses.

Uno de los cambios está en la forma de realizar algunos trámites. Se incorporan la firma electrónica, las notificaciones digitales y la posibilidad de llevar a cabo audiencias mediante herramientas tecnológicas. Esto puede ayudar a reducir tiempos y facilitar que ciertos procedimientos no dependan siempre de documentos impresos o comparecencias presenciales.

También se actualiza la manera en que está escrita la ley. Se sustituyen diversas expresiones formuladas únicamente en masculino y se utilizan términos como diputaciones, magistraturas, candidaturas y personas servidoras públicas. El lenguaje no elimina por sí solo las desigualdades, pero sí permite que la norma refleje de mejor manera la diversidad de personas que pueden participar y ocupar cargos públicos.

Otro tema relevante es la paridad en los ayuntamientos. Actualmente existen cinco municipios en Querétaro donde nunca ha sido electa una mujer como presidenta municipal.

El dictamen establece que los partidos deberán postular mujeres para encabezar las planillas en al menos dos de esos municipios. Esta obligación se sumará a las demás reglas de paridad horizontal y vertical que ya deben observarse al registrar candidaturas.

La reforma entra, además, en un terreno que cada vez pesa más en las campañas electorales: lo que ocurre en nuestros teléfonos.

Una fotografía alterada, un audio manipulado o un video generado mediante inteligencia artificial pueden difundirse en pocos minutos, antes de que alguien tenga oportunidad de confirmar si son auténticos. Por eso se actualizan disposiciones relacionadas con violencia política, calumnia, desinformación y contenidos digitales.

Hay, además, modificaciones en elegibilidad, doble postulación, candidaturas comunes, registros, propaganda, procedimientos sancionadores y medidas cautelares. Son temas que acompañan todo el recorrido de una candidatura, desde su registro hasta la resolución de una posible denuncia.

Finalmente, están los artículos transitorios, que indican cuándo comenzará a aplicarse cada cambio. Para 2027 se contemplan reglas sobre elección consecutiva y su relación con la paridad, mientras otras restricciones constitucionales empezarán a operar en procesos posteriores.

La elección todavía no comienza formalmente, pero las reglas que la organizarán ya están tomando forma.

Conocerlas desde ahora ayuda a entender mejor lo que después veremos en los registros, las campañas y las boletas.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

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¿Quiénes fueron Madonna y Jean-Michel Basquiat? La historia de amor que nació antes de que ambos conquistaran el mundo

Antes de llenar estadios y romper récords de ventas, antes de que una de sus pinturas se vendiera por más de 100 millones de dólares y mucho antes de convertirse en dos de los nombres más influyentes de la cultura contemporánea, Madonna y Jean-Michel Basquiat eran simplemente dos jóvenes intentando abrirse paso en el Nueva York más caótico, peligroso y creativo del siglo XX.

Ella había llegado desde Michigan con apenas 35 dólares en el bolsillo y el sueño de convertirse en bailarina. Él sobrevivía vendiendo postales pintadas a mano, camisetas intervenidas y cubriendo con grafitis las paredes del Lower Manhattan bajo la firma SAMO. Ninguno imaginaba que estaba a punto de cambiar para siempre la historia de la música y del arte.

A finales de los años setenta, Nueva York atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia. Calles marcadas por la delincuencia, edificios abandonados y una ciudad que parecía derrumbarse convivían con una explosión creativa sin precedentes. En clubes como CBGB, Danceteria, Mudd Club o The Roxy coincidían músicos, grafiteros, diseñadores, fotógrafos y artistas que buscaban romper con todas las reglas. Aquella escena underground terminaría dando origen a buena parte de la cultura pop que hoy conocemos.

Fue en ese universo donde los caminos de Madonna y Basquiat se cruzaron en 1982. Él comenzaba a llamar la atención de galeristas y coleccionistas gracias a un lenguaje visual que mezclaba grafiti, simbolismo, referencias africanas y caribeñas, anatomía, jazz y crítica social. Ella todavía intentaba abrirse un lugar en la industria musical después de pasar por varias bandas y trabajar como bailarina, modelo y mesera. Eran dos desconocidos con una ambición desbordante y la misma convicción de que Nueva York podía cambiarles la vida.

La relación avanzó rápidamente. Madonna se mudó al loft de Basquiat en Crosby Street y comenzó a convivir con una generación de artistas que redefiniría el arte contemporáneo. Andy Warhol, Keith Haring, Kenny Scharf, Larry Gagosian y otros protagonistas del movimiento neoexpresionista formaban parte de un círculo creativo donde las noches transcurrían entre estudios improvisados, clubes nocturnos y largas conversaciones sobre pintura, música y cine.

Años después, Madonna recordaría una de las imágenes que mejor definía al artista del que se enamoró: despertar en plena madrugada y descubrir que Basquiat no estaba en la cama, sino frente a un lienzo, completamente absorto en su trabajo, pintando durante horas como si hubiera entrado en un estado de trance creativo. Aquella disciplina la impresionó profundamente y confirmó el talento excepcional que veía en él.

Pero el mismo genio que impulsaba su obra también comenzaba a consumirlo. Mientras la carrera musical de Madonna empezaba a despegar, Basquiat enfrentaba una creciente dependencia a la heroína. La relación terminó poco después. Lo que ocurrió entonces se convertiría en una de las anécdotas más conocidas del mundo del arte: el pintor le pidió a Madonna que devolviera todos los cuadros que le había regalado durante su noviazgo y, cuando los recuperó, decidió cubrirlos completamente de pintura negra. No los destruyó. Los transformó en un último gesto artístico y emocional, como si quisiera borrar para siempre el recuerdo de aquella historia.

Larry Gagosian, uno de los marchantes más influyentes del mundo, contaría años después que Basquiat quedó devastado por la ruptura. Estaba convencido de haber perdido al amor de su vida. Madonna, por su parte, reconocería décadas después que tomó la decisión porque el artista no conseguía abandonar las drogas y que, aunque siempre lamentó haber devuelto aquellas pinturas, sentía que no tenía otra alternativa.

La historia tomó caminos radicalmente distintos. Madonna publicó Like a Virgin y se convirtió en la mujer que redefinió la música pop durante las siguientes cuatro décadas. Basquiat continuó conquistando el mundo del arte con una velocidad tan extraordinaria como vertiginosa, colaboró con Andy Warhol y se consolidó como uno de los grandes nombres del neoexpresionismo antes de morir por una sobredosis en 1988, con apenas 27 años. Su obra, sin embargo, alcanzaría una dimensión impensable: hoy figura entre los artistas más cotizados de la historia y sus cuadros son piezas fundamentales de las colecciones más importantes del mundo.

Quizá esa sea la razón por la que esta historia sigue fascinando más de cuarenta años después. No porque una estrella del pop y un pintor brillante se enamoraran, sino porque durante un breve instante compartieron el mismo apartamento, los mismos sueños y la misma incertidumbre. Todavía no eran leyendas. Eran dos jóvenes intentando conquistar una ciudad que, sin saberlo, estaba inventando la cultura contemporánea.

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El T-MEC frente al giro proteccionista de Norteamérica

¿Qué significa, en realidad, que un tratado comercial siga vigente mientras las decisiones de inversión empiezan a comportarse como si ya no lo estuviera?

El 6 de julio de 2026, Toyota Motor Corporation anunció que trasladará gradualmente —a lo largo de un periodo de cuatro años, con horizonte en 2030— parte de la producción de su camioneta Tacoma desde su planta de Tijuana, Baja California, hacia una segunda línea de ensamblaje en San Antonio, Texas.

La decisión viene acompañada de una inversión de 3,600 millones de dólares para ampliar el complejo texano, que ya fabrica la Tundra y la Sequoia, y que elevará su capacidad anual de alrededor de 200 mil a 350 mil unidades. A su vez, la otra planta de Toyota ubicada en Guanajuato, que emplea a 2,800 trabajadores de manera directa, seguirá produciendo el modelo para exportación. El futuro de Tijuana a partir de 2030 permanece, en palabras de la propia Secretaría de Economía, “en análisis”.

El anuncio no ocurrió en el vacío. Llegó cinco días después de que Estados Unidos decidiera no extender el T-MEC por un nuevo periodo de 16 años durante la revisión conjunta del 1 de julio, lo que inaugura un esquema de revisiones anuales mientras las negociaciones continúan.

El tratado sigue vivo —continúa vigente hasta 2036 bajo sus reglas actuales—, pero ha dejado de ser, para efectos prácticos, una certeza sobre la cual planear inversiones a una década. Ahí está la primera clave de este artículo: no es que el T-MEC haya muerto; es que empieza a operar como si estuviera muerto, incluso mientras formalmente sigue respirando.

Un tratado vigente, una certidumbre suspendida

Conviene ser precisos, porque el episodio se presta a lecturas simplistas. Donald Trump celebró el movimiento en Truth Social como prueba de que sus aranceles están “funcionando”: aranceles que, bajo las investigaciones de la Sección 232, alcanzan hasta 25 por ciento sobre las importaciones automotrices mexicanas y se reducen a 15 por ciento para los vehículos que cumplen reglas de origen.

Toyota, por su parte, evitó atribuir la decisión exclusivamente a la política arancelaria. En su comunicado, la empresa señaló que “Toyota mantiene su compromiso con sus operaciones en Estados Unidos, Canadá y México”, enmarcando el movimiento dentro de una reestructuración global y pidiendo, al mismo tiempo, una pronta resolución del T-MEC.

La presidenta Claudia Sheinbaum, desde la mañanera del 7 de julio, fue todavía más directa al desvincular ambos procesos: “No es por la negociación del tratado”, afirmó, atribuyendo la decisión a la revisión de operaciones globales de la automotriz.

Esta disputa narrativa —¿es el arancel, es la reestructuración corporativa, es la incertidumbre acumulada del T-MEC?— no es un detalle menor. Es, de hecho, el síntoma más ilustrativo de lo que está ocurriendo: cuando ningún actor puede ofrecer una explicación única y verificable, probablemente todos tienen algo de razón.

Los aranceles imponen un costo real y medible. La revisión corporativa global de Toyota es un proceso que existe con independencia de México. Y la falta de renovación del T-MEC añade una capa de riesgo que ninguna empresa con horizontes de inversión a diez años o más puede seguir ignorando.

Lo que Toyota hizo, en el fondo, fue una cobertura de riesgo disfrazada de eficiencia operativa.

El nearshoring como hipótesis, no como destino

Durante los últimos años, México construyó buena parte de su narrativa de atracción de inversión sobre la premisa de que la relocalización productiva hacia Norteamérica era una tendencia estructural e irreversible. La guerra comercial entre Washington y Beijing, la disrupción de cadenas de suministro postpandemia y la cercanía geográfica convertían al país en el destino natural del nearshoring.

La Tacoma es un buen espejo de esa narrativa y de sus límites. Se trata del segundo vehículo fabricado en México con mayor volumen de exportación, con 24,558 unidades enviadas al extranjero hasta mayo de 2026: una camioneta que representaba, hasta hace unos días, exactamente el tipo de manufactura de valor agregado que el discurso oficial mexicano señalaba como evidencia de consolidación industrial.

Lo que este caso expone es que el nearshoring nunca fue una fuerza autónoma: fue una hipótesis condicionada a la estabilidad de las reglas comerciales.

Cuando esas reglas se vuelven inciertas —cuando un tratado deja de renovarse por 16 años y pasa a revisiones anuales, cuando los aranceles se aplican de forma unilateral y variable—, la misma lógica que atrajo producción hacia México puede empezar a operar en sentido inverso.

No es casualidad que el movimiento de Toyota sea descrito por analistas como parte de una “tendencia más amplia” de armadoras que reconsideran su exposición a México ante un entorno comercial cada vez más complejo.

El nearshoring, visto con más distancia, nunca fue un destino: fue una ventana de oportunidad abierta por condiciones externas, y esas condiciones son exactamente las que hoy se están moviendo.

La paradoja del top 10

Aquí aparece el factor que complica cualquier lectura lineal del episodio. Apenas un día después del anuncio de Toyota, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo —UNCTAD— publicó su Informe Mundial de Inversión 2026, en el que México reapareció entre las diez economías con mayor captación de Inversión Extranjera Directa del planeta.

El país registró 41,000 millones de dólares en 2025, un incremento de 8 por ciento respecto a los 38,000 millones del año anterior. Esa cifra fue suficiente para escalar del undécimo al décimo lugar global —un sitio que México no ocupaba desde 2021— y colocarse apenas detrás de Estados Unidos, Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos.

El dato, sin embargo, exige una lectura más fina que la del titular triunfalista. La propia UNCTAD advirtió que el valor de los proyectos greenfield —es decir, los anuncios de plantas y capacidades productivas genuinamente nuevas— cayó de alrededor de 44,000 a 24,000 millones de dólares en el mismo periodo. Esto sugiere que buena parte del repunte respondió a reinversión de utilidades de empresas ya instaladas y no necesariamente a nuevas decisiones de relocalización.

La CEPAL, por su parte, documentó que la manufactura sigue siendo el mayor componente de la IED mexicana en los últimos 35 años, pero también reconoció que los aranceles sectoriales sobre acero, aluminio y automóviles se aplican con independencia de las reglas de origen del T-MEC, erosionando la previsibilidad que hizo atractivo al país durante casi tres décadas.

México, entonces, no está perdiendo la carrera por la inversión extranjera; está ganando una versión distinta de ella, más defensiva que expansiva: capital que confirma posiciones ya tomadas, no capital que apuesta por expandirlas.

El caso Toyota y el ascenso al top 10 de la UNCTAD no se contradicen; se explican mutuamente. Son dos caras del mismo fenómeno: una recomposición de riesgo en tiempo real dentro de la región de Norteamérica, vista desde ángulos opuestos. Por un lado, la salida marginal de un proyecto específico; por el otro, la permanencia agregada de un capital que, por ahora, prefiere quedarse antes que apostar por más.

Lo que el episodio no resuelve

Es importante no sobreinterpretar el caso Toyota como un colapso del modelo de manufactura mexicano. La empresa no anunció el cierre de Tijuana, mantiene su planta de Guanajuato y el propio gobierno mexicano gestionó, en paralelo, el anuncio de una inversión automotriz adicional por más de 500 millones de dólares. El traslado es gradual, parcial y reversible en el papel.

Pero el valor simbólico del episodio excede su magnitud económica inmediata: es la primera evidencia empresarial tangible, proveniente de una compañía de la escala de Toyota, de que la ambigüedad del T-MEC posterior al 1 de julio tiene un costo medible en decisiones de inversión real, no solo en editoriales, comunicados de prensa o discursos políticos.

La pregunta que deja abierta este episodio —y que probablemente definirá buena parte de la discusión económica bilateral en los próximos meses— es si México puede permitirse competir por inversión productiva en un entorno donde ya no ofrece la certeza regulatoria de largo plazo que fue, durante casi tres décadas, su principal ventaja comparativa frente al resto del mundo.

Sin esa certeza, la geografía y la mano de obra calificada siguen siendo activos reales, pero dejan de ser suficientes por sí solas.

Toyota no está saliendo de México. Está, más bien, dejando de apostar exclusivamente por él. Y esa distinción, aunque sutil, podría ser la más importante de todo el episodio.

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¿Quiénes son Caifanes? La banda que convirtió un himno olvidado en la banda sonora de un Mundial

¿Quiénes son Caifanes? La banda que convirtió un himno olvidado en la banda sonora de un Mundial

«Aquí no es así» nunca fue escrita para un estadio. Sin embargo, millones terminaron cantándola como si siempre hubiera pertenecido al futbol.

Hay canciones que nacen para conquistar las listas de popularidad. Otras, para convertirse en clásicos. Y después están aquellas que el tiempo rescata para otorgarles un significado completamente distinto.

Eso ocurrió con «Aquí no es así».

Más de tres décadas después de haber sido publicada, la canción volvió a respirar en las tribunas del Mundial, donde miles de aficionados mexicanos la transformaron espontáneamente en un himno colectivo. Nadie la promocionó. Ninguna marca la eligió. Ninguna federación la impuso.

Simplemente ocurrió.

Porque antes que una canción, Caifanes siempre fue una forma de entender México.

Su historia, su estética y su música explican mejor a varias generaciones que muchos libros de historia.


Mucho más que una banda de rock

Hablar de Caifanes es hablar del momento en que el rock mexicano dejó de intentar parecerse a Inglaterra o Estados Unidos para comenzar a mirarse al espejo.

Mientras gran parte del rock latino seguía reproduciendo fórmulas anglosajonas durante los años ochenta, Saúl Hernández, junto con Alfonso André, Sabo Romo, Diego Herrera y posteriormente Alejandro Marcovich, tomó una decisión que cambiaría para siempre la música en español:

hacer rock profundamente mexicano.

No desde el folclor turístico.

No desde el mariachi.

Sino desde la espiritualidad, el mestizaje, la ciudad, la noche, el misticismo y la memoria indígena.


El sonido de una juventud que amaba sin medias tintas

La generación que creció entre finales de los ochenta y principios de los noventa encontró en Caifanes algo que no existía en ninguna otra banda.

Sus canciones hablaban del amor como una obsesión.

Del deseo como una fuerza espiritual.

Del abandono como una herida imposible de cerrar.

No existían ironías.

No había cinismo.

Había intensidad.

Canciones como:

  • Viento
  • Antes de que nos olviden
  • Afuera
  • Nubes
  • Aquí no es así

retrataron a una juventud que todavía escribía cartas, esperaba llamadas telefónicas y convertía el amor en una experiencia casi religiosa.

Por eso siguen vigentes.

Porque hablan de emociones que no envejecen.


El México antiguo escondido entre guitarras eléctricas

Si algo distinguió a Caifanes fue su capacidad para construir una identidad visual tan poderosa como su música.

Mientras muchas bandas utilizaban portadas convencionales, Caifanes recurrió constantemente a símbolos provenientes de la cosmovisión mexica.

Serpientes.

Jaguares.

Máscaras.

Piedra volcánica.

El diablo de la lotería mexicana.

Soles.

Lunas.

Iconografía prehispánica.

No era decoración.

Era una declaración artística.

La banda entendió que la cultura mexicana no terminaba en el pasado, sino que podía dialogar con guitarras distorsionadas, sintetizadores y rock alternativo.

Ese lenguaje visual terminó convirtiéndose en una de las identidades gráficas más reconocibles de toda Latinoamérica.


«Aquí no es así»: el himno que nadie planeó

Cuando apareció en El Silencio (1992), «Aquí no es así» era una canción profundamente introspectiva.

Nunca fue concebida como un tema deportivo.

Sin embargo, el Mundial volvió a demostrar que las canciones encuentran nuevos significados cuando pertenecen a la gente.

Miles de mexicanos comenzaron a interpretarla en los estadios.

Las redes sociales hicieron el resto.

En cuestión de días, dejó de ser únicamente un clásico del rock mexicano para convertirse en una expresión colectiva de identidad nacional.

No era un canto de victoria.

Era un recordatorio de pertenencia.

Porque cuando un estadio entero canta una canción de Caifanes, no celebra únicamente un gol.

Celebra una forma de ser mexicano.


El legado que sigue creciendo

Caifanes abrió el camino para prácticamente todo el rock mexicano contemporáneo.

Sin ellos sería imposible entender a decenas de bandas que llegaron después.

Su capacidad para mezclar rock alternativo, post-punk, música latinoamericana y símbolos culturales mexicanos redefinió el panorama musical del continente y demostró que el rock hecho en español podía tener una personalidad propia, sin necesidad de copiar modelos extranjeros.


Las 10 canciones esenciales para entender a Caifanes

  1. Afuera — La cumbre emocional de la banda.
  2. La célula que explota — El manifiesto del rock mexicano.
  3. Viento — Una de las canciones más queridas del rock en español.
  4. Aquí no es así — El himno que el Mundial convirtió en símbolo colectivo.
  5. Nubes — Oscuridad, energía y poesía.
  6. Antes de que nos olviden — Memoria, resistencia y amor.
  7. La Negra Tomasa — La canción que rompió todas las reglas.
  8. Mátenme porque me muero — El nacimiento de una generación.
  9. Ayer me dijo un ave — Misticismo convertido en melodía.
  10. Los dioses ocultos — La esencia más profunda del universo Caifanes.

Más que nostalgia, identidad

Tres décadas después, Caifanes sigue demostrando que las grandes bandas no sobreviven por la nostalgia.

Sobreviven porque sus canciones siguen diciendo algo sobre quienes somos.

Mientras otras agrupaciones representan una época, Caifanes representa una identidad.

Y quizá por eso, cuando miles de voces mexicanas entonaron «Aquí no es así» durante el Mundial, ocurrió algo que muy pocas bandas pueden presumir:

una canción dejó de pertenecer a sus autores para convertirse en patrimonio emocional de un país.

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La fondation de la ville de San Juan del Río, Querétaro

Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas
Chroniqueur municipal de San Juan del Río, Querétaro

Sur le territoire qu’occupe aujourd’hui San Juan del Río, au bord de l’affluent qui porte le même nom, des vestiges d’une ancienne culture, la Chupícuaro, ont été découverts. Ces traces indiquent que la région était habitée vers l’an 400 av. J.-C., époque où commença l’activité constructive sur ce site.

Les anciens habitants étaient des cueilleurs sédentaires, porteurs d’une culture et d’un mode de vie complexes. On considère cette organisation comme l’une des plus anciennes du haut plateau mexicain.

Après d’importantes avancées en agriculture, ces habitants se regroupèrent dans la région autour du cerro Techimacit, aujourd’hui connu sous le nom de Cerro de la Cruz. Son occupation commença vers l’an 500 apr. J.-C. D’autres toponymes semblent également faire référence à cette colline, tels que Texmaccu, Texmachu et Anttaxmachu. L’historien sanjuanense Rafael Ayala Echávarri, dans son livre San Juan del Río, géographie et histoire, identifie le Cerro de la Cruz avec le toponyme Techimacit, qui, selon lui, signifie « rocher blanc, fort et rond des Mecos, ou Chichimèques ». Cependant, bien qu’aucun des derniers toponymes n’ait pu être identifié linguistiquement, on soupçonne qu’ils sont d’origine otomie. La dernière étape constructive au sommet de cette colline se situe entre les années 1100 et 1200 apr. J.-C.

Concernant la toponymie et la population autochtone de San Juan del Río au XVIe siècle, plusieurs documents historiques identifient le peuplement sous le nom d’Iztacchichimecapan, appellation qui semble parfois correspondre au Cerro de la Cruz et, dans d’autres cas, au Cerro de la Venta, situé à l’ouest du premier. Iztacchichimecapan, avec d’autres villages, faisait partie de l’Altépetl —unité géographique, politique et économique composée de plusieurs villages organisés hiérarchiquement— appartenant à Jilotepec, qui était à son tour tributaire de la Triple Alliance; c’est-à-dire de la dernière confédération d’États autochtones situés dans la vallée de Mexico, les Mexicas, jusqu’à la chute de Mexico-Tenochtitlan, le 13 août 1521.

Les principales références historiques du XVIe siècle concernant le village de San Juan del Río se trouvent dans la Relación de Querétaro de 1582, document rédigé par Francisco Ramos de Cárdenas, où sont mentionnées des données sur les personnes qui habitaient ces régions, leurs coutumes, leur langue et d’autres aspects. Ce rapport indique que San Juan del Río fut peuplé peu après la conquête de Tenochtitlan par des Otomis provenant de Jilotepec et, selon la description, l’ancien nom du Cerro de la Cruz peut être identifié comme Iztac Chichimecapan en nahuatl.

Iztacchichimecapan était contrôlé par son cacique, un Autochtone nommé Mexici, qui reçut par la suite le nom chrétien de Juan lorsqu’il fut baptisé immédiatement après la conquête espagnole. Dans le rapport de 1582, on peut lire : « Le village de San Juan del Río fut fondé par un Indien de la génération des Otomis, natif du village et chef-lieu de Jilotepec, qui, après avoir reçu l’eau du saint baptême, fut appelé Don Juan, et prit comme surnom le premier nom qu’il avait dans sa gentilité, qui était Mexici, ce qui veut dire “mexicain” et, sous un autre nom, “petit”. »

Vers 1526, Mexici installa son peuple sur une terre calcaire et tepetateuse, près de sabinos situés au bord du fleuve. Ainsi, lorsque les pacificateurs arrivèrent sur les lieux, des gens qu’ils connaissaient y habitaient déjà depuis plusieurs années, et ce fut Mexici lui-même qui remit son peuple à la délégation venue au nom de la Couronne de Castille. Le même rapport mentionne : « Celui-ci, Mexici, voyant que les Espagnols avaient conquis Mexico et sa province de Jilotepec, décida de se retirer vers la terre des Chichimèques, et peupla un lieu près d’un fleuve, là où se trouve aujourd’hui ledit village de San Juan, où il y a une petite colline quelque peu dénudée qui, en langue mexicaine, se nomme Iztac Chichimecapan, ce qui veut dire en langue espagnole “Chichimèques blancs” et, plus justement, “terre blanche de Chichimèques”; car la terre où est établi ledit village de San Juan est une terre blanche très dure, que l’on ne peut rompre avec des pics qu’avec difficulté. »

La fondation espagnole de San Juan del Río eut lieu le 24 juin 1531, sans résistance de la part des Autochtones. Il s’agit d’une conquête pacifique menée par les Européens et leurs alliés autochtones, qui étaient arrivés les jours précédents et avaient attendu le jour de saint Jean-Baptiste pour établir le village. Au moment de l’arrivée des Espagnols, il existait déjà un petit noyau de population installé sur ces terres depuis au moins vingt ans, héritier d’un établissement plus important à l’époque classique.

La fondation de San Juan del Río répondait à une nécessité stratégique : elle marquait une frontière de protection contre les Chichimèques, soutenait l’expansionnisme vice-royal et facilitait le transfert des richesses des fonds miniers du nord du pays vers la ville de Mexico. Le nord de la Mésoamérique fut abandonné par les groupes agricoles au début du deuxième millénaire, et ces territoires furent occupés par des groupes de chasseurs-cueilleurs connus sous le nom de Chichimèques, jusqu’à l’arrivée des Espagnols. On peut considérer le río San Juan —au moment de la fondation espagnole— comme la frontière entre ces groupes chichimèques et les agriculteurs établis au sud de ce fleuve.

La fondation de San Juan del Río fut antérieure à celle de Santiago de Querétaro; toutefois, comme cette population, ses origines remontent à la période préhispanique.

Entre 1536 et 1541, il est fort probable que les autorités espagnoles se soient établies à San Juan del Río, y construisant leurs premières maisons et développant le village comme tel. Les premières concessions de terres aux Européens commencèrent alors dans le territoire, de même que le développement des gouvernements autochtones et espagnols. Ce n’est qu’en 1558 qu’il reçut la catégorie de Pueblo.

Depuis sa fondation, San Juan del Río occupa une place importante dans l’avancée espagnole vers le nord, rôle qu’il conserva avec l’établissement, en 1578, de l’Alcaldía Mayor de Querétaro. Il devint la deuxième population en importance de la juridiction pour plusieurs raisons : en raison de son emplacement sur la route entre la capitale de la Nouvelle-Espagne et la route de l’argent; pour ceux qui voulaient pénétrer dans la Sierra Gorda; et, enfin, grâce à la richesse agricole des vallées qui l’entourent.

Selon la Relación de méritos de Don Nicolás de San Luis Montañez, pacificateur autochtone allié aux Européens, la fondation de San Juan del Río est décrite ainsi :

C’est de cette manière qu’ils arrivèrent sur les lieux. Après avoir parcouru plusieurs lieues, ils arrivèrent à un endroit où se trouvait un fleuve abondant, entouré de sabinos et de sources. Il y avait également une colline entourée de rochers. Là s’installèrent les vingt-cinq mille trois cent vingt-neuf soldats. Le Capitaine resta au sommet du rocher avec tous les principaux qui l’accompagnaient, afin d’attendre le jour de saint Jean-Baptiste et de donner ce nom au village qui allait être fondé, et de célébrer ce même jour la première messe pour la première fois en ce lieu.

Ils entrèrent dans ce qui est aujourd’hui le centre de la ville le 24 juin 1531, et ce même jour la messe fut dite. Après la célébration, tous se rassemblèrent, puis le Fiscal Mayor se leva et déclara que c’était le jour de saint Jean-Baptiste et que, dans le lieu où ils se trouvaient, il y avait des sources; par conséquent, le village devait y être fondé et devait s’appeler San Juan del Río.

À midi, on ordonna de faire la procession, en traçant les rues, qui furent au nombre de quatre, dans la petite plaine où la messe avait été dite. Les rues devaient être tracées en formant un carré, ce qui donna huit rues. On établit le fonds légal du village et, dans une tonnelle également construite, on érigea la première chapelle. Son fonds devait avoir deux mille cinq cents varas carrées, et l’on signala à chacune de ses extrémités des croix de sabino vert. C’est ainsi que fut fondé le village de San Juan del Río. À ce moment, le capitaine Nicolás de San Luis Montañez ordonna que l’on fasse sonner les deux cloches qu’ils portaient, que l’on joue des clairons et des caisses de guerre, et que l’on sorte parcourir le fonds légal. Le porte-étendard qui portait le drapeau blanc de paix accompagna la procession. Les capitaines sortirent à cheval et à pied; le capitaine Montañez y allait aussi, ainsi que frère Juan Bautista, chargé de l’évangélisation. Après avoir parcouru le fonds, les rues bien tracées et tous réunis, ils crièrent à haute voix : Village de San Juan del Río, au nom de Dieu Notre Seigneur, du ciel et de la terre, tu es fondé!

Immédiatement, on procéda au tracé du presidio. À chacune des extrémités du fonds, on construisit des meurtrières, ainsi que d’autres à différents intervalles, pour un total de trente-deux, toutes portant le drapeau blanc de paix avec les armes de Castille. Chacune des meurtrières situées aux extrémités du fonds fut habitée : au nord, par Don Nicolás de Mora, principal; à l’est, par Don Juan Juárez; au sud, par Don Marcelo Chimal; et à l’ouest, par Don Alfonso de Guzmán. Ces hommes furent nommés maires, grands alguazils et doctrineros, et cent Indiens catholiques demeurèrent avec eux.

L’armée installée à San Juan del Río partirait ensuite vers ce qui est aujourd’hui La Cañada et Santiago de Querétaro, avant le 25 juillet, date mythique de la fondation de la capitale de l’actuel État de Querétaro; c’est-à-dire un mois après la fondation de San Juan del Río.

Ainsi, San Juan del Río fut un pueblo du XVIe au XVIIIe siècle. Au XIXe siècle, grâce à son vif essor, il devint Villa en 1830 et acquit en 1847 la catégorie de Ville. En plein XXIe siècle, San Juan del Río, avec Tequisquiapan, a été élevé au rang de l’une des plus importantes zones métropolitaines du Mexique.

San Juan del Río, ville reconnue comme patrimoine mondial de l’UNESCO grâce au Camino Real de Tierra Adentro, célèbre en 2026 les 495 ans de sa fondation. À l’approche de ses cinq siècles, sa grandeur a été démontrée et l’a établie comme une référence nationale.